
los gestos, las sonrisas, las miradas...
reconocidas y ajenas, todas ellas de grata compañía,
siendo cada una cómplice de la experiencia vivida.
Y aún inmerso en la hermosa sintonía,
reconocidas y ajenas, todas ellas de grata compañía,
siendo cada una cómplice de la experiencia vivida.
Y aún inmerso en la hermosa sintonía,
que como un suave velo me envolvía,
fui consciente de todas las presencias,
que en mis oídos melódicos sonaban,
y acrecentaban más aún mi nerviosismo,
si bien, a su vez la confianza daban,
hasta de aquellas que no eran evidentes,
pues el ánimo...aunque viniera lejano,
pues el ánimo...aunque viniera lejano,
transmitido con cariño y con el corazón,
se reflejaba también en el ambiente,
se reflejaba también en el ambiente,
sintiéndolo presente y muy cercano.
Me quedo con los aplausos
Me quedo con los aplausos

y acrecentaban más aún mi nerviosismo,
si bien, a su vez la confianza daban,
como el que obtiene un premio,
el beneplácito o el reconocimiento tan ansiado.
¡Quién no disfruta de un regalo
el beneplácito o el reconocimiento tan ansiado.
¡Quién no disfruta de un regalo
que generosamente se te ofrece!,...
yo realmente lo he hecho, pues para mí,
yo realmente lo he hecho, pues para mí,
todo esto es un regalo inesperado,
con un gran envoltorio,
que no quiero terminar de desprender.
Y seguir siempre así, inquieto e ilusionante,
Y seguir siempre así, inquieto e ilusionante,
pensado una y otra vez en su contenido,
para que, al terminar de abrirlo,
me sorprenda gratamente,
y confirme que toda esta andadura
da finalmente el fruto merecido.
y confirme que toda esta andadura
da finalmente el fruto merecido.